Como sabréis, este es un blog de divulgación y en ningún
caso pretende indagar o profundizar de manera rigurosa, ni mucho menos
científica, del desarrollo histórico de las danzas y los bailes; simplemente
pretendo invitarte a conocer y abrir puertas a la curiosidad de los amantes de
la danza o de los que se quieran acercar a conocerla.
Pero si echamos la vista atrás, todas las civilizaciones han
intentado agasajar u homenajear de la mejor manera posible a sus invitados, con
su gastronomía y sus tradiciones, entre ellas la música y sus bailes, como
demostraciones de festejos, bienvenidas, divertimentos o espectáculos en
demostración de amabilidad, acercamiento, y hasta de ostentación.
La música y la danza, ya no cabe duda alguna, es parte de
una necesidad inmanente al ser humano. En el caso de nuestra civilización
occidental, desde la cultura greco-romana, pasando por la esplendorosa etapa
del Renacimiento, no dejan resquicios donde estas artes no se hallan
desarrollado y evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad.
Pero es innegable la influencia de las llamadas “danzas
populares” las que, poco a poco, comienzan a ganar terreno en las denominadas
“artes cultas”, pasando a formar parte de la aristocracia y la sociedad
burguesa de cada época, aunque de una forma más refinada y según los protocolos
de elegancia que marcaron cada período histórico. No hay un gran teatro de
ópera que se precie, sin su escuela y compañía propia de danza, y, en todas
ellas, se imparten clases de lo que suele denominar: danzas históricas, de
carácter o tradicionales; fundamentales en la formación de un bailarín que
pretenda representar este reportorio.
Que disfrutéis de este largo paseo…







